Aprendiendo acerca de la Vida en los Campos de Golf de City Heights

En uno de los salones de preparación universitaria del centro Pro Kids Golf en Colina Park en City Heights. Foto cortesía de Pro Kids Golf

Si camina por el Campo de Golf Colina Park, en el vecindario de Colina del Sol en City Heights lo que verá será, sin lugar a dudas, un campo de golf.

Pero si mira un poco más detenidamente encontrará uno de los programas juveniles más inspiradores en San Diego, un esfuerzo de casi dos décadas de duración que ha ayudado a guiar a casi 15,000 niños enseñándoles las habilidades que necesitan para tener éxito en la vida—mientras aprenden un poquito acerca de golf.

En Pro Kids Golf, jugar golf es una forma de hacer que los niños tomen sus estudios con seriedad.

“Somos un programa educativo que utiliza el golf como anzuelo,” dijo Marty Remmell, CEO de Pro Kids Golf.

La misión de Pro Kids, de acuerdo a su página web, es “motivar a la juventud marginada para que tengan éxito en su vida a través del fortalecimiento de su carácter, habilidades para la vida y valores a través de la educación y del golf”.

Pro Kids fue creado por Ernie Wright (Q.E.P.D.), parte del equipo original de los Chargers fundado en Los Ángeles y miembro de la franquicia de San Diego que ganó el campeonato AFL en 1963. Con la ayuda de otros líderes comunitarios, incluyendo al entonces Concejal de la Ciudad, Ron Roberts y al fundador de Price Charities, Sol Price, el incipiente programa comenzó en el Campo de Golf Colina en 1994.

Fue una lucha cuesta arriba. El campo de golf no era exactamente un club campestre en ese entonces.

“Llamarlo pasto para vacas hubiera sido un insulto para las vacas”, dijo Wright en el 2008 en un artículo publicado en la revista San Diego Magazine. “En ese entonces, se hubiera podido considerar como algo representativo del vecindario de City Heights.”

Wright le dijo a la revista que había sido contactado para comenzar un programa de golf para niños residentes en centros urbanos en el pasado. El campo de golf ubicado en la calle 52 era administrado por una compañía de Florida y estaba perdiendo dinero en ese entonces. Cuando Colina Park estuvo disponible en 1994, la ciudad estaba más que dispuesta a permitir que Wright estableciera un programa en allí.

Pero, ¿por qué el golf?

“Una de las cosas que Ernie me dijo fue que aprendió a hacer trampa en el futbol a temprana edad”, dijo Remmell. “Le encantaba el golf porque era un juego en el que no se podía hacer trampa. Tienes que sancionarte a ti mismo. Es definitivamente un juego de honor. Se dio cuenta que el juego podía enseñarnos algunas valiosas lecciones en la vida.”

Todd Smith es el director de golf de Pro Kids; Chris Matthes es un especialista en educación que supervisa el programa de tutoría. Ambos dijeron que el programa tiene un valor incalculable para la juventud de City Heights.

“Tiene un gran impacto”, dijo Matthes, quien fue contratado aproximadamente hace un año. “Incluso en el corto tiempo que tengo aquí, me he dado cuenta de cómo cambia su actitud hacia el aprendizaje.”

La clave de llegarles a los niños, dijo Matthes, es llegar a conocerlos mejor.

“Tienes que conocerlos y tratarlos por su nombre,” dijo. “Después, tienes que aprender más acerca del niño, su historial, de dónde viene. Tienes que conocer al niño si quieres comunicarte con él.”

La clave es transmitirles la importancia de la educación.

En sus inicios, el programa se asoció al Distrito Escolar Unificado de San Diego. El personal podía—y todavía lo hace—llevar a jóvenes directamente del salón de clases al campo de golf.

“Lo primero que les enseñamos es a presentarse con un firme apretón de manos mientras miran a la persona a los ojos—haciendo contacto visual”, dijo Remmell.

En el 2001, la organización construyó un centro de aprendizaje de 8,000 pies cuadrados gracias a la contribución de diversos grupos cívicos, entre ellos la Asociación de la Industria de la Construcción de San Diego (BIA, por sus siglas en inglés). El costo de la instalación fue casi $1.8 millones. Pro Kids pagó unos $600,000. BIA contribuyó con el resto, incluyendo plomeros, instaladores de láminas de yeso y pintores que donaron sus materiales y tiempo, dijo Remmell.

Dos años después, el campo de golf fue renovado a un costo aproximado de $1.5 millones. La mitad del dinero provino de una subvención de los parques estatales. El resto provino de la ciudad, el condado, de Price Charities y de otras organizaciones.

A lo largo de los años, el enfoque en la educación se ha ido fortaleciendo cada vez más. Cuando se construyó la Escuela Primaria Faye cruzando la calle, Pro Kids se asoció al nuevo campus y comenzó a trabajar muy de cerca con sus estudiantes. El salón de estudios del Campo de Golf Colina es como un segundo hogar para muchos niños.

Remmell cuenta que cuando comenzó a trabajar para Pro Kids en el 2003, el grupo empleaba a un educador y 5 profesionales del golf. En la actualidad, cuenta con cuatro educadores y cuatro profesionales del golf. Entre los educadores está un profesor certificado en matemáticas y un instructor de ciencias con experiencia en biología molecular.

El centro cuenta con un club de tareas que atrae entre 25 y 40 estudiantes diariamente. También le da seguimiento al progreso de los niños en lectura.

Los niños tienen que ganarse su tiempo en el campo de golf. Pagan por sus rondas de golf a través de puntos que ganan a través de servicio comunitario, haciendo sus reportes de libros, rastrillando los bunkers y participando en excursiones a empresas locales para aprender acerca de varias oportunidades profesionales.

“No dejamos que los niños asistan a excursiones o participen en otros eventos a menos que estén al corriente en la escuela”, dijo Smith.

A pesar del énfasis en la educación, o quizás debido a él, Pro Kids está preparando a algunos golfistas muy buenos. Smith cuenta que varios de los muchachos asociados con el grupo acumularon 65 victorias el verano pasado en los campeonatos de la Asociación Juvenil de Golf de San Diego. Unos 16 niños calificaron para participar en los Campeonatos Mundiales Callaway de Golf Juvenil.

Roberto Rosas es uno de los exitosos participantes de la organización. Comenzó a jugar golf en Pro Kids en el 2003 cuando cursaba el séptimo grado.

“No puedes llegar al campo de golf hasta que aprendas acerca de etiqueta, hasta que aprendas cómo presentarte, hasta que aprendas lo que se espera de ti y de tu comportamiento”, dijo.

“Comencé a ir todos los días después de la escuela”, dijo Rosas. “Me volví bastante bueno”.

De hecho, pasó a formar parte del equipo de golf “varsity” de su preparatoria, la escuela privada Francis Parker de Linda Vista a la que asistió con la ayuda de becas de Pro Kids. En la actualidad, estudia en la Universidad Columbia en Nueva York y Pro Kids paga parte de sus estudios a través de las becas y subvenciones a las que se ha hecho acreedor.

“Pro Kids ha sido probablemente la influencia más grande de mi vida y me ha dado las herramientas que necesito para tener éxito académica y socialmente”, dijo Rosas.