Estudiantes de City Heights Aprenden a Cargo de su Propia Ciudad

Dos estudiantes de la Escuela Primaria Joyner, que trabajan como bomberos en la microciudad de la escuela, evalúan los mapas de las rutas de salida (Foto cortesía de la Escuela Primaria Joyner)

Tres tardes a la semana, durante el último periodo de clases del día, la Escuela Primaria Joyner de City Heights se transforma en una pequeña ciudad que los niños llaman Micro. Es una ciudad basada en un esquema desarrollado por una organización sin fines de lucro llamada MicroSociety.

Los estudiantes tienen empleos, pagan impuestos y manejan cuentas bancarias. Incluso cuentan con un departamento de seguridad pública conocido como los guardianes de la paz.

“Patrullamos para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos”, dijo César Benítez, estudiante de quinto grado. “Si alguien está saltando en las escaleras o corriendo, le damos una boleta que incluye todas las cosas que no se pueden hacer en la escuela, tales como pelear….es decir, todos los crímenes”.

Los niños que reciben la boleta tienen que pagar una multa o dirigirse a la sede de los guardianes de la paz para asistir a la escuela de paz.

César es el coordinador financiero de los guardianes de la paz, así que no estará patrullando los corredores con sus compañeros en esta tarde en particular.

“Estoy preparando los cheques para las personas que han estado trabajando esta semana. Si se ausentan, se les deduce de su paga”, dijo. “Esta es la cantidad total de dinero que ganan cada día que trabajan y si se ausentan por un día, se les deduce de su pago”.

Los estudiantes reciben su salario en forma de “Micro Dólares” en cheques que provienen del “Micro Gobierno”. También existen empresas financiadas a través de préstamos del banco comercial de la escuela. Estas empresas les permiten a los estudiantes comprar cosas tales como marcadores de libros decorados o CDs con música que ellos mismos han grabado.

Cada estudiante tiene un trabajo y tienen días libres en los cuales pueden ir de compras o hacer mandados, como por ejemplo depositar sus cheques en el banco.

Entre clases, algunos de los estudiantes que trabajan en mercadeo promocionan sus empresas en los pasillos desplegando carteles. En la planta baja de la sede de los guardianes de la paz, la estudiante de quinto grado y especialista en banca personal, Melanie Sanchez, saluda a los clientes vestida con su uniforme del Trust Bank, camisa y corbata.

“Si no tienen una cuenta bancaria, los ayudamos a abrir una”, dijo. “Después solo tienen que presentarse ante los cajeros para depositar sus cheques y tener acceso a su dinero”.

El objetivo detrás del programa MicroSociety es que todos los estudiantes mejoren su rendimiento académico al aplicar en su vida diaria las lecciones que aprenden en el salón de clases. La idea parece estar funcionando en Joyner, en donde casi todos los estudiantes provienen de familias de bajos recursos y más de la mitad no hablan inglés como primera lengua.

A pesar de que las calificaciones de la escuela en el Examen Estándar de California del año pasado estuvieron por debajo del objetivo del estado, han aumentado significativamente desde que la escuela abrió sus puertas en el año 2007. El año pasado, Joyner estuvo en el 30% superior de las escuelas con poblaciones estudiantiles similares y en el 10% superior en los dos años anteriores.

El Director, Joe Austin, dijo que el aprendizaje que se gana a través de Micro no tiene precio.

“Mi preocupación más grande como director es dar la impresión de que estamos, dijo. “Porque puede parecer que les estamos dando uniformes a los niños para que se comporten como policías durante una hora del día. Esto no es lo que ocurre. Lo que en realidad ocurre es que los niños aprenden cómo ser independientes y a aplicar lo que aprenden en la escuela para resolver problemas reales de una forma que las actividades tradicionales del salón de clases no pueden hacerlo”.

Verónica Lias, maestra que supervisa a los guardianes de la paz, dijo que ha visto como Micro ha modificado la forma como sus estudiantes visualizan sus clases regulares.

“Comienzas a ver la diferencia en los niños que usualmente no hablan mucho”, dijo. “Porque debido a la interacción que tienen durante su tiempo en Micro, se vuelven más abiertos y pueden comunicarse con los adultos usando términos que aprenden en sus agencias, términos que están comenzando a aplicar en sus clases regulares y en sus conversaciones diarias”.